Cuota fija vs amortización constante: qué hipoteca conviene más
Mismo importe, mismo tipo de interés y, sin embargo, la diferencia en intereses totales puede ser enorme. Así se elige bien.
Al contratar una hipoteca, el banco suele pedirle que elija entre cuota fija y amortización constante. La mensualidad, los intereses totales y el esfuerzo inicial cambian mucho, pero mucha gente firma sin entender la diferencia.
La diferencia esencial
- Cuota fija: mensualidad constante. Al principio predomina el interés; después, el capital.
- Amortización constante: capital devuelto constante cada mes. El interés se calcula sobre el saldo vivo, así que la cuota baja mes a mes.
Con nuestra calculadora de préstamos se ve claro: para 1.000.000 a 30 años al 4 %, la cuota fija ronda los 4.774 al mes. La amortización constante arranca cerca de 6.111 y baja unos 11 cada mes.
Cuánto intereses hay en juego
En ese mismo ejemplo, la cuota fija acumula unos 719.000 de intereses frente a unos 602.000 con amortización constante: una diferencia de unos 117.000. El motivo es la velocidad de amortización: reducir antes el saldo reduce antes la base sobre la que se calculan los intereses.
¿Es siempre mejor la amortización constante?
No necesariamente. Sus cuotas iniciales son unos un 28 % más altas, una presión real para un hogar que acaba de comprar. Si esa cuota extra hunde su calidad de vida o le empuja a la tarjeta de crédito, el ahorro en intereses no compensa.
¿Y si piensa amortizar antes?
Si prevé liquidar el préstamo en 5 a 10 años, la diferencia entre ambos métodos se reduce mucho, porque gran parte de los intereses nunca llega a devengarse. Fíjese más bien en la comisión por amortización anticipada y en acortar el plazo en lugar de bajar la cuota. Compare escenarios con la calculadora de hipotecas.
